Saber más sobre 2022
La añada 2022 pasará a la historia por la ola de calor extrema que azotó Europa occidental entre junio y agosto, comparable en intensidad a la de 2003. En las zonas de llanura, la acidez quedó comprometida y los grados alcohólicos se dispararon; sin embargo, las parcelas de altitud —Rioja Alta, Ribera del Duero en cotas elevadas, Languedoc montañoso— produjeron vinos de concentración excepcional con estructura suficiente para la guarda.
Burdeos vivió uno de sus mejores años de la década, con la margen derecha especialmente brillante. España ofrece tintos poderosos, generosos y de madurez perfecta en sus mejores expresiones de montaña.
En el Ródano Norte, Côte-Rôtie brilló con elegancia (94 WS), mientras el Sur consagró a Châteauneuf-du-Pape (95 WS), donde los galets roulés preservaron la frescura de la Grenache. Galicia logró una cosecha histórica de 40 millones de kg.
En Bierzo, el microclima atlántico y los viñedos en pizarra de altitud moderaron el calor extremo de 2022, preservando en la Mencía una acidez natural destacable.









