Saber más sobre 2024
La añada 2024 arrancó con un invierno excepcionalmente lluvioso en la Península Ibérica, que recargó acuíferos y garantizó reservas hídricas en Douro y Rioja. La primavera cálida adelantó la brotación, seguida de un verano seco y caluroso en la meseta que concentró la fruta y aceleró la maduración; la vendimia se adelantó a principios de septiembre en muchas zonas.
En Francia, la climatología fue más dispar: episodios de mildiu dificultaron la campaña en Burdeos y Borgoña, obligando a una selección rigurosa en bodega. El resultado es una añada de contrastes, con vinos de gran expresión frutal en las mejores parcelas españolas y producciones reducidas pero cuidadas en el suroeste francés.