Saber más sobre Galicia
El noroeste ibérico combina la influencia atlántica —precipitaciones abundantes, humedad elevada, veranos templados— con un relieve de valles fluviales profundos y un substrato dominante de granitos, pizarras y esquistos. Esta combinación de condiciones climáticas y edáficas define un perfil de acidez y expresión aromática que distingue los vinos gallegos del resto de la producción española.
Las cinco denominaciones de origen gallegas —Rías Baixas, Ribeira Sacra, Ribeiro, Valdeorras y Monterrei— comparten el predominio de variedades blancas autóctonas: Albariño en Rías Baixas, Godello en Valdeorras y Monterrei, Treixadura y Torrontés en Ribeiro. En tintos, Mencía es la variedad atlántica de referencia, especialmente sobre las laderas de pizarra de Ribeira Sacra.