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Vino de finca procedente de 2,39 hectáreas de viñedos de unos 35 años de edad situado a 520 metros de altitud sobre el nivel del mar. Con suelos pedregosos. 100% Garnacha.
Vendimia temprana, fermentación espontánea en tinos de 3.500 litros, mínima extracción, posterior crianza de 9 meses en roble francés de dos años. Clarificado y filtrado suave y sin estabilizar.
Malayeto
Este vino es un monovarietal de Garnacha procedente de viñedos ubicados a una altitud de 520 metros sobre el nivel del mar. Los viñedos tienen aproximadamente 35 años de edad y se encuentran en suelos pedregosos, lo que influye en la mineralez y complejidad del vino.
La vendimia es temprana, con una fermentación espontánea en tinos de 3.500 litros para minimizar la extracción. Posteriormente, el vino realiza una crianza de 9 meses en roble francés de dos años, seguida de un proceso de clarificación y filtrado suave.
Notas descriptivas:
El Malayeto presenta aromas intensos a frutas rojas maduradas como cerezas y arándanos, con notas florales sutiles. En boca es fresco y equilibrado, con una acidez viva que proporciona un buen maridaje con carnes blancas y quesos curados. La crianza en barrica aporta toques de vainilla y especias.
Puntuaciones y comentarios:
El vino destaca por su estructura, frescura y complejidad aromática. Es un vino que combina la elegancia de la Garnacha con una buena crianza en roble, ofreciendo una experiencia equilibrada y sabrosa.
Características generales:
Malayeto es un vino de alta expresión que refleja el terroir de Navarra. Su frescura y complejidad lo hacen ideal para maridar con carnes blancas y quesos curados, ofreciendo una experiencia equilibrada y sabrosa.
Descripción generada por IA con conocimiento WSET. Solo orientativa.
Antonio Sanz venía de dirigir la cooperativa Malón de Echaide, en Cascante, cuando fundó Vinícola Corellana en 1989. Sus tres hijos tomaron el relevo en 2007 con los papeles repartidos —Iñaki en la dirección, Mikel en el viñedo, Xabi en la parte comercial— y arrancaron con un graciano de esa misma cosecha.
El giro llegó después, cuando Rafael Regadera les enseñó lo que había en la garnacha vieja de la Ribera Baja. Desde entonces la casa se estrechó hacia esas parcelas: hoy son unas trescientas cincuenta mil botellas, de las que cerca del 80% se exporta, y hay vinos que no llegan al millar.
Trabajan cincuenta y dos hectáreas y las vinifican por separado, porque cada pago es un argumento distinto. Pontigos, en Fitero, es garnacha prefiloxérica sobre suelos pedregosos que nunca se han labrado. Corral de los Altos está en lo alto de una meseta, expuesto al cierzo. Lerga, a 615 metros, recibe más lluvia que Fitero. Las Roscas pasa de los 500 metros sobre arenisca, caliza y arcilla.
Señora de las Alturas sale de una parcela de cepas prefiloxéricas a orillas del río Alhama, sobre gravas con caliza y arcilla: garnacha sola, fermentada con levaduras autóctonas en barricas abiertas de 500 litros y criada doce meses en ese mismo formato.
Malayeto es su contrario en edad y su igual en criterio: poco más de dos hectáreas de viñas de treinta y cinco años a 520 metros, sobre suelo pedregoso y con el Moncayo enfrente. Vendimia temprana, fermentación espontánea en tinas de 3.500 litros, extracción mínima y nueve meses en roble francés de segundo año. La primera añada fue la de 2013.
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