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Viñas en espaldera de una media de 25 años seleccionadas de la finca del Lagar de los Frailes con orientación oeste y suelo de albariza, una marga de estructura laminar y muy clacárea. 100% Pedro Ximénez.
Fermentado y envejecido en bota durante 16 meses bajo velo de flor.
Blanquizal 2023 | Miguel Castro Maíllo | Montilla Moriles
Identificación del vino:
Procedencia y elaboración:
El Blanquizal proviene de viñas en espaldera con una edad media de 25 años, ubicadas en la finca del Lagar de los Frailes. Estas viñas se orientan hacia el oeste sobre un suelo albariza, caracterizado por ser marga y muy clacáreo. El vino está elaborado íntegramente con uvas Pedro Ximénez. La fermentación y envejecimiento se realizaron durante 16 meses en botas bajo velo de flor.
Perfil esperado o notas descriptivas:
El Blanquizal presenta un perfil intenso, con aromas a frutas secas como pasas y higos, acompañados de notas de miel y especias. Su estructura es equilibrada, con una acidez que proporciona frescura al vino mientras se mantiene su dulzor característico.
Puntuaciones y comentarios de críticos:
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Cierre breve con el carácter general del vino:
El Blanquizal 2023 es un vino dulce, elegante y complejo que destaca por su equilibrio entre dulzor y acidez. Su proceso de elaboración bajo velo de flor en botas le confiere una personalidad única dentro del estilo Montilla-Moriles.
Descripción generada por IA con conocimiento WSET. Solo orientativa.
Miguel Castro Maíllo creció entre viñas en la Sierra de Montilla pero eligió estudiar Enología en Cádiz y formarse en el Marco de Jerez antes de volver al terruño familiar. Su proyecto arranca en 2018 con una idea sencilla y radical: demostrar que el Pedro Ximénez, variedad emblemática de Montilla-Moriles reducida durante décadas a la pasa y el vino dulce, puede producir blancos secos de precisión y larga vida.
El escenario es el Cerro Macho, una cresta que divide la Sierra de Montilla en dos vertientes de albariza —esa caliza blanca, porosa y refrescante que atesora la humedad invernal y la libera lentamente en verano—. Al este, Riofrío Alto, en sombra por las tardes: vinos más tensos, salinos, de acidez marcada. Al oeste, Benavente Alto, abierta al sol: perfil más amplio y vinoso. Cada parcela fermenta y envejece por separado en barricas viejas de fino, sobre sus lías y bajo velo de flor, hasta la vendimia siguiente. Las vides tienen entre cincuenta y sesenta años y se podan en ojo y coíllo, la poda tradicional de la zona: el ojo es la yema productora del año, el coíllo el pitón que dará el sarmiento del siguiente.
El resultado son vinos blancos sin ningún parecido con el dulce de exportación: tensos, minerales, con una textura de lías y una salinidad que hablan del mar interior que fue Andalucía. Producción pequeña, muy pequeña.