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Albariño de varios pagos en Meaño, Sanxenxo y Barro (Val do Salnés, Rías Baixas). Rodrigo Méndez, quinta generación familiar, trabaja cepas de 40-70 años sobre suelos graníticos y arenosos, con Leirana como topónimo del robledal que rodea las viñas.
Fermentación con levaduras indígenas en foudres viejos de roble y acero inoxidable. 8 meses sobre lías sin remoción ni maloláctica.
El Leirana 2024 es un blanco elaborado por la bodega Forjas del Salnés, perteneciente a la denominación de origen Rías Baixas, en la región de Galicia, España. Se trata de una añada joven de la variedad Albariño.
El origen de este vino se encuentra en diversos pagos situados en los municipios de Meaño, Sanxenxo y Barro, todos dentro del subdistrito Val do Salnés. La viticultura corre a cargo de Rodrigo Méndez, quinto de la línea familiar, quien gestiona viñas con edades comprendidas entre los 40 y los 70 años. El terreno presenta suelos graníticos y arenosos, y el nombre "Leirana" hace referencia al robledal que circunda estas parcelas.
En la bodega, la vinificación se realiza mediante una fermentación con levaduras autóctonas, utilizando tanto foudres antiguos de roble como acero inoxidable. Tras la fermentación, el vino reposa durante ocho meses sobre sus lías. Este proceso de crianza se lleva a cabo sin ninguna remoción de lías y sin realizar fermentación maloláctica, preservando así la frescura y las características primarias de la uva.
En cuanto a su valoración, The Wine Advocate le ha otorgado una puntuación de 94 puntos.
Se trata de un vino que combina la tradición de una familia con un perfil de crianza mínima que enfatiza la expresión del terruño de las Rías Baixas.
Descripción generada por IA con conocimiento WSET. Solo orientativa.
En los años setenta el Val do Salnés arrancaba sus tintas viejas. El albariño era más productivo y estaba de moda, y las variedades de la casa —caíño, espadeiro, loureiro— estorbaban. Francisco Méndez, herrero de Meaño, hizo lo contrario: hacia 1980 las plantó, contra el consejo de todos. Ocho años después figuraba entre quienes sacaron adelante la denominación Rías Baixas.
Aquel oficio acabó nombrando dos bodegas. A la familia se la conocía en el pueblo por el herrero —ferreiro en gallego—, y de ahí salen tanto la casa del hijo, Gerardo Méndez, llamada Do Ferreiro, como la del nieto: Forjas del Salnés.
Ese nieto es Rodrigo Méndez, quinta generación, que entró en el viñedo a los doce años de la mano de su abuelo y montó bodega propia en un garaje en 2005. Se empeñó en algo que en Rías Baixas no se hacía: elaborar tintos en una región definida por sus blancos. Buscó a Raúl Pérez para conseguirlo, que sigue asesorando la casa, y las cepas que su abuelo había plantado contra corriente resultaron ser la materia prima. Los tintos salen bajo el nombre Goliardo, con caíño tinto, loureiro, sousón y espadeiro.
Son doce hectáreas entre Meaño, Sanxenxo y Barro, sobre granito y arena, en ecológico. El método mira hacia atrás a propósito: levaduras del propio viñedo, azufre al mínimo, pisado con los pies, maceración pelicular también en los blancos y crianzas en fudres grandes y en castaño, formatos anteriores a la barrica bordelesa.
En Barro está la Finca Genoveva, con albariño y caíño tinto de unos ciento ochenta años sobre granito. De ahí sale un blanco de parcela: fermentación espontánea en fudre sin control de temperatura y doce meses sobre sus lías en fudres de quinta y séptima generación. Cinco mil botellas. El Leirana, ensamblado de varios pagos con cepas de cuarenta a setenta años, pasa ocho meses sobre lías sin remoción y sin maloláctica.
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