Envios en Península y Baleares gratuitos a partir de 90€ | 48-72h

Bodega Recuero, VT Castilla (Villanueva de Alcardete, Toledo). Mezcla de campo de Airén, Malvar, Verdoncho y Albillo de viñas de pie franco anteriores a la filoxera. Plateau calizo de Guzquía, ~840 m de altitud. Suelos de arena, arcilla y caliza redondeada. Arrancadas definitivamente en los 90 al amparo de planes de abandono vitícola de la UE.
Crianza de más de dos décadas en damajuanas de vidrio (crianza oxidativa lenta). Sin paso por barrica. 12% vol.
Guzqía Viñas Desaparecidas 1998
Producido por la Bodega Recuero en el municipio de Villanueva de Alcardete (Toledo), este vino forma parte de la Denominación V. T. Castilla, en la región de Castilla-La Mancha. Se trata de un blanco de añada 1998 elaborado con una mezcla de campo de cuatro variedades autóctonas: Airén, Malvar, Verdoncho y Albillo.
La uva procede de viñas de pie franco anteriores a la filoxera, ubicadas en el plateau calizo de Guzquía a una altitud de aproximadamente 840 metros. El terreno combina arena, arcilla y caliza redondeada. Estas viñas fueron arrancadas definitivamente en la década de los noventa, al amparo de los planes de abandono vitícola de la Unión Europea.
El proceso de elaboración se caracteriza por una crianza de más de dos décadas en damajuanas de vidrio, lo que favorece una oxidación lenta. El vino no ha pasado por barrica y presenta una graduación alcohólica del 12% vol.
Este vino representa una pieza histórica de la viticultura toledana, rescatada antes de desaparecer y conservada mediante una crianza oxidativa prolongada que ha dado tiempo para que su perfil evolucione sin el aporte de madera.
Descripción generada por IA con conocimiento WSET. Solo orientativa.
La familia Recuero lleva haciendo vino en Villanueva de Alcardete (Toledo) desde 1873. Jesús Recuero Martínez, enólogo de quinta generación, se formó en bodegas de Yecla y Castilla-La Mancha antes de retomar el proyecto familiar con criterios propios. Su abuelo Francisco construyó las instalaciones actuales hacia 1954 —depósitos de hormigón soterrados, arquitectura manchega de siempre— y son esas mismas cubas las que Jesús sigue usando hoy. Guzquía es el nombre del territorio histórico: una lengua de suelos calcáreo-arenosos entre Toledo y Cuenca, con siglos de viticultura mozárabe, que da identidad geográfica a toda la propuesta vinera de la bodega.
Las 17 hectáreas propias en los Antiguos Territorios de Guzquía crecen a 840 metros en suelos de arena, arcilla y canto rodado calizo. El centro del proyecto es su colección de variedades autóctonas en vaso y secano: Moravia (Brujidera), Tinto Velasco, Tinta Madrid centenaria, Airén centenaria, Malvar, Pardillo, Verdoncho y Gordal. Cepas que la Meseta ha ido abandonando en favor del Tempranillo productivista. Un segundo viñedo de 10 hectáreas en la Sierra de Gata (Cáceres) completa el proyecto con variedades serranas propias: Pinuelo, Rufete y Verdejo Serrano.
Las fermentaciones se hacen en los depósitos de hormigón soterrados de 1954, sin correcciones y con intervención mínima. La gama Calambur recoge los vinos naturales sin sulfuroso añadido; la gama Sigilo, los espumosos de método tradicional con un mínimo de 36 meses sobre lías. El Guzquía Viñas Desaparecidas 1998 es una joya de rareza absoluta: un airén de cosecha 1998 procedente de parcelas que ya no existen, conservado en los depósitos de la bodega durante décadas. El Sigilo Moravia Vendimia Tardía es una vendimia tardía de la variedad Moravia —prácticamente desaparecida del mapa vitícola manchego—, elaborada en formato 50 cl. Los vinos de Recuero están en la carta del restaurante Bagà (estrella Michelin, Jaén) y se distribuyen en EE.UU. a través de DesPaña (Nueva York).
Ver todos los vinos de Bodega Recuero →

