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Weingut Tesch (Martin Tesch), Nahe, Langenlonsheim. Viñedo singular St. Remigiusberg sobre suelos volcánicos de roca meteorizada y arcilla rica en hierro. Vendimia completamente manual. 100% Riesling.
Fermentación con pie de cuba para cultivar levaduras autóctonas. Crianza prolongada sobre lías.
El Saint Remigiusberg Riesling Tesch 2019 es un Riesling de Weingut Tesch, dirigida por Martin Tesch, situada en Langenlonsheim, dentro de la denominación de origen Nahe en Alemania. Proviene exclusivamente de la uva Riesling.
La producción se realiza en un viñedo singular, St. Remigiusberg, caracterizado por suelos volcánicos formados por roca meteorizada y arcillas ricas en hierro. La vendimia se realiza completamente a mano. En bodega, el mosto se fermenta utilizando pie de cuba con el fin de cultivar levaduras autóctonas. Tras la fermentación, el vino realiza una crianza prolongada sobre las lías antes de su embotellado.
En cata, según la descripción dThe Wine Advocate, este vino muestra un aroma claro, puro, fresco y con matices ahumados y de pedernal. En boca se presenta rico, intenso, muy elegante, fino y de una viveza vibrante. Se define como un Riesling lineal, refinado y tenso, con un gran agarre y tensión mineral en su final, que es apretado y salino. El crítico destaca que la añada 2019 representa a Tesch en su perfección. Aunque se recomienda encarecidamente, se aconseja paciencia, ya que el vino necesita varios años para alcanzar su punto óptimo de desarrollo.
El vino ha recibido puntuaciones destacadas: 94 puntos por The Wine Advocate y 95 puntos por James Suckling. Es una elaboración de gran carácter mineral y potencial de guarda que refleja con precisión las condiciones volcánicas de su lugar de origen.
PARKER: 94
From volcanic soils, the 2019 Riesling St. Remigiusberg is clear, pure, fresh and smoky/flinty on the warm and coolish, delicate and fruity nose. Rich, intense, very elegant, finessed and vibrantly piquant on the palate, this is a linear, refined and tensioned Riesling with enormous grip and mineral tension on the tight and stimulatingly salty finish. This 2019 is Tesch in perfection. Highly recommended, but be patient: this wine needs several years to reach its peak. Tasted as a sample in May and from the bottle in June 2020.
La finca que hoy es Weingut Tesch pertenece a la familia desde 1723, cuando Johannes Matthess figura como primer viticultor, y once generaciones después sigue en Langenlonsheim, a orillas del Nahe. El giro llega en 1996, cuando Martin Tesch —doctor en microbiología— releva a su padre Helmut y hereda algo más de 30 hectáreas y un catálogo convencional, con varias variedades y todos los grados de dulzor.
Lo que hizo después fue restar. En 2002 reordenó la bodega por completo: eliminó los vinos dulces, redujo la gama a tres variedades —Riesling, Spätburgunder y Weißburgunder— y once vinos, todos secos, y encogió el viñedo hasta las 20 hectáreas actuales, 17 de ellas de Riesling. Doce años más tarde dio el segundo paso: en mayo de 2014 abandonó el VDP, la asociación de la élite vinícola alemana. El comunicado oficial zanjó que los objetivos del VDP y los de la bodega se habían separado demasiado.
Trabaja cinco Einzellagen de suelos deliberadamente contrastados: Löhrer Berg sobre arcillas húmedas y gravas fluviales, Krone entre loess calcáreo y arenisca meteorizada, Königsschild con fósiles de concha en creta y loess eólico, Karthäuser sobre arenisca meteorizada rica en hierro y St. Remigiusberg sobre suelos volcánicos. Cada parcela se embotella por separado, siempre en seco, para que la diferencia que se prueba sea la del suelo y no la del método: fermentación en pequeños depósitos de acero, sin roble, maloláctica espontánea, sin chaptalizar y cierre de rosca desde 2005.
De ahí sale el nombre que le hizo conocido. «Riesling Unplugged» es, en sus palabras, como las sesiones de música desenchufadas: sin amplificación. La analogía dejó de ser metáfora en 2008, cuando envió unas botellas de ese vino a Die Toten Hosen. A la banda punk le gustó lo suficiente como para presentarse en la bodega y acabar haciendo el suyo: se ven cada año en el viñedo para elegir las partidas, y el resultado se llama Weißes Rauschen —por una canción de su disco «Zurück zum Glück»— y lleva el águila del grupo en la etiqueta. No fue el primero: antes hubo un Machmalriesling.
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